Este bizcocho de almendra con naranjas sanguinas confitadas es la receta con la que celebro los 12 años de Corazón de Caramelo. Hay fechas que no se celebran con fuegos artificiales ni grandes titulares, pero que pesan. Pesan bien. Este año, Corazón de Caramelo cumple doce años, y decirlo en voz alta todavía me impone un poco. Doce años es tiempo. Es constancia. Es vida pasando.
Cuando abrí este espacio no imaginaba todo lo que iba a traer consigo. Entonces no hablaba de crecimiento personal ni de procesos; simplemente cocinaba y escribía porque lo necesitaba. Porque había algo dentro que pedía salir. Con el tiempo he entendido que esta web no ha sido solo un proyecto gastronómico, sino un lugar de sostén, de expresión y de construcción personal.
Doce años después, sigo aquí. Diferente, más consciente, más firme. Y este bizcocho de almendra con naranjas confitadas me parece la forma más bonita de celebrarlo.
Lo que ha sido este camino a nivel personal
Han sido años de cambios profundos. Cambios personales, familiares, laborales. Momentos luminosos y otros mucho más oscuros. Etapas de entusiasmo y etapas de resistencia. Y, aun así, este espacio ha permanecido.
La web ha sido testigo silencioso de todo eso. Ha crecido conmigo. Ha cambiado de tono, de ritmo, de mirada. No siempre he publicado desde el mismo lugar emocional, pero siempre lo he hecho desde la verdad. Incluso cuando no lo sabía.
Aquí he aprendido a escucharme. A respetar mis tiempos. A entender que no todo crecimiento es visible, ni inmediato, ni cuantificable. Que hay avances que no se miden en números, sino en coherencia, en paz, en elección.
Crecimiento gastronómico y profesional
A nivel gastronómico, Corazón de Caramelo ha sido escuela, laboratorio y refugio. Aquí he probado, he fallado, he repetido, he afinado técnicas y he encontrado una voz propia. Una manera de cocinar que no busca impresionar, sino cuidar.
Este proyecto me ha permitido crecer profesionalmente, abrir puertas, colaborar, enseñar, aprender de otros y, sobre todo, entender que la cocina no es solo técnica: es identidad, memoria y emoción. Hoy cocino con más conocimiento, sí, pero también con más intención.
Y eso se refleja en cada receta que publico.
El valor de este espacio en un mundo rápido
Vivimos en una época de inmediatez. Todo se consume deprisa, se olvida rápido y se reemplaza aún más rápido. Las redes sociales tienen su lugar, su lenguaje y su ritmo, y forman parte de mi día a día. Pero este espacio sigue siendo distinto.
La web es pausa. Es profundidad. Es el lugar donde puedo desarrollar una idea, contar una historia completa, explicar un proceso sin prisas. Donde no hay que competir por atención, sino ofrecer contenido con sentido.
Aquí sigo publicando de manera regular porque le tengo un cariño especial. Porque cada entrada es una forma de dejar constancia de quién soy hoy. Porque, aunque el mundo vaya rápido, yo sigo necesitando este ritmo.
Cada receta que subo aquí lleva un trocito de mí. No solo en los ingredientes o en el paso a paso, sino en la mirada desde la que está hecha.
Amor, personas y amor propio
Si algo ha marcado estos doce años han sido las personas. Las que estuvieron, las que llegaron, las que se fueron. El cariño recibido, el apoyo, las palabras que llegaron en el momento justo. Pero también, y sobre todo, el amor propio que he aprendido a construir.
Este proyecto me ha acompañado mientras aprendía a poner límites, a priorizarme, a elegir desde la calma interior y no desde la exigencia externa. Me ha sostenido mientras me reconstruía. Y eso no es poco.
Hoy puedo decir, sin grandilocuencias, que soy la persona que siempre quise ser: no perfecta, pero alineada. Y Corazón de Caramelo ha tenido mucho que ver en ese proceso.
Un bizcocho para celebrar
Este bizcocho de almendra y naranjas confitadas es sencillo, elegante y lleno de matices. Tiene ese equilibrio entre lo delicado y lo profundo que tanto me representa ahora. No busca llamar la atención, pero deja recuerdo.
Es un bizcocho que habla de tiempo, de paciencia, de sabores que se asientan. De lo esencial bien hecho.
Como este camino.
Receta de Bizcocho de almendra con naranjas sanguinas confitadas
Dificultad: media
Raciones: 8–10
Tiempo total: 1 hora y 30 minutos
Molde: redondo de 23 cm
Ingredientes
Para la base de naranjas confitadas
-
2 naranjas sanguinas, en rodajas finas
-
130 g de azúcar
-
65 g de agua
Para el bizcocho
-
200 g de mantequilla
-
200 g de azúcar
-
3 huevos
-
200 g de almendra molida
-
65 g de harina de trigo
-
2 cucharaditas de levadura química
-
50 g de yogur natural
-
Ralladura y zumo de 1 naranja sanguina
Elaboración paso a paso
1. Engrasa y forra un molde redondo de 23 cm con papel de horno.
2. Prepara las naranjas confitadas: pon el agua y el azúcar en un cazo y calienta a fuego suave hasta que el azúcar se disuelva.
3. Sube el fuego, añade las rodajas de naranja y deja hervir durante 10–15 minutos, hasta que la piel empiece a volverse ligeramente translúcida y el almíbar tome color.
4. Retira las rodajas de naranja y resérvalas hasta que estén templadas.
5. Deja hervir el almíbar un par de minutos más, hasta que espese ligeramente.
6. Pincela el interior del molde con parte del almíbar, reservando un poco para el final.
7. Coloca las rodajas de naranja en el fondo del molde, superponiéndolas ligeramente si es necesario, ayudándote del almíbar para que queden fijas.
8. En un bol grande, bate la mantequilla con el azúcar hasta obtener una mezcla clara y esponjosa.
9. Añade los huevos uno a uno, batiendo bien entre cada incorporación.
10. Incorpora el yogur, la ralladura y el zumo de naranja, y mezcla.
11. Tamiza la harina junto con la levadura, añade la almendra molida y mezcla todo hasta integrar, sin sobrebatir y asegurándote de que no queden restos secos.
12. Vierte con cuidado la masa sobre las naranjas del molde y alisa la superficie.
13. Hornea a 160 ºC durante aproximadamente 1 hora, hasta que esté dorada y al presionarla ligeramente recupere su forma.
14. Deja reposar la tarta en el molde unos 10 minutos.
15. Desmolda con cuidado volteando el molde sobre un plato y retira el papel de horno.
16. Pincela la superficie con el almíbar reservado para darle brillo.
Como alternativa, puedes usar un poco de mermelada de naranja ligeramente templada.
Trucos finales
-
Es un bizcocho que mejora tras unas horas de reposo.
-
Acompaña muy bien con un té negro o un café suave.
-
El contraste entre la almendra y la naranja es aún más intenso al día siguiente.
Si te gustan los bizcochos con cítricos tanto como a mi, no te pierdas mi bizcocho de limón y yogur, el de toda la vida.
Doce años después, sigo aquí.
Con la misma esencia, otra mirada y más verdad.
Gracias por estar, por leer, por cocinar conmigo y por formar parte de este camino.
Seguimos.




2 comentarios
Hola querida, enhorabuena. Soy Laly, te recuerdo y te sigo con mucho cariño
Hola Laly querida!! que ilusión tu mensaje por favor :)) yo también te recuerdo con muchísimo cariño. Guardo algunas de los utensilios que compré en tu preciosa tienda con mucho amor y siempre que los utilizo te recuerdo con mucho mucho cariño. Espero que estés muy bien y que si estás o vienes por Madrid me avises y nos vemos aunque sea un ratito. Gracias por estar ahí, me has hecho muy feliz el día. Un besazo enorme»