Esta tarta de queso al baño María tiene una textura increíblemente cremosa, un sabor suave y una elaboración mucho más sencilla de lo que parece. Desde que la preparé por primera vez, se ha convertido en una de esas recetas que siempre quiero repetir.
Tartas
La pavlova es un postre clásico que demuestra que, con pocos ingredientes bien trabajados, se puede conseguir algo realmente especial. Su exterior crujiente, su interior suave y ligeramente cremoso y la combinación con nata montada y fruta fresca hacen que cada bocado sea una explosión de sabores y texturas.
Esta Pavlova clásica parte de una base muy sencilla: un buen merengue francés, horneado a baja temperatura y con el tiempo suficiente para que se forme esa textura tan característica. A partir de ahí, admite distintas formas y presentaciones sin perder su esencia.
En esta ocasión he preparado una Pavlova grande para compartir y varias Pavlovas en formato individual, utilizando exactamente la misma receta. Cambia únicamente el tamaño y el formado, pero el resultado es igual de delicado y vistoso en ambos casos.
Me gusta especialmente este enfoque porque permite adaptar un mismo postre a diferentes momentos. La Pavlova grande es perfecta como centro de mesa o postre final para una comida especial, mientras que las versiones individuales permiten cuidar cada pieza por separado y jugar más con la presentación.
Además, en la Pavlova grande añado una fina capa de mermelada de frutos rojos bajo la nata, un detalle totalmente opcional pero que, en mi opinión, eleva el conjunto a otro nivel y aporta un punto extra de contraste y profundidad.
Receta de Pavlova clásica
Dificultad: media
Raciones: 6–8 personas (formato grande)
Tiempo total estimado: 2 horas aprox. (incluye horneado y enfriado)
Utensilios necesarios:
- Bol grande
- Batidora de varillas (opcional pero recomendable)
- Espátula
- Manga pastelera
- Boquilla lisa de 10–12 mm o boquilla rizada
- Bandeja de horno
- Papel vegetal
- Rejilla de enfriado
Ingredientes (para una pavlova grande o varias individuales)
Merengue francés:
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125 g de clara de huevo
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200 g de azúcar
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1 pizca de sal
Nota: En el vídeo utilizo el doble de ingredientes porque preparo una Pavlova grande y varias Pavlovas individuales al mismo tiempo. Si quieres hacer ambos formatos, duplica todas las cantidades.
Relleno:
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350 g de nata para montar (35 % MG)
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1 cucharadita de extracto de vainilla
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50 g de azúcar glas tamizado
Para decorar:
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Frutos rojos al gusto (frambuesas, arándanos, grosellas, fresas…)
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Mermelada de frutos rojos (opcional, especialmente recomendada para la Pavlova grande)
Elaboración paso a paso de la Pavlova clásica
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Montar las claras: Coloca las claras en un bol limpio junto con la pizca de sal y empieza a montar con la batidora a velocidad alta.
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Añadir el azúcar: Cuando las claras estén semimontadas, incorpora el azúcar poco a poco, en forma de lluvia, sin dejar de batir.
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Llevar el merengue a punto: Continúa batiendo hasta obtener un merengue firme, brillante y estable, que forme picos definidos.
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Preparar la manga: Pasa el merengue a una manga pastelera con una boquilla lisa de unos 10–12 mm.
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Formar la pavlova: Sobre una bandeja forrada con papel vegetal, forma un disco de merengue creando una ligera hendidura en el centro que servirá después para el relleno. Para versiones individuales, reduce el tamaño manteniendo la misma estructura.
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Horneado: Introduce la bandeja en el horno precalentado a 110ºC, calor arriba y abajo, y hornea durante 1 hora y 30 minutos.
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Reposo y enfriado: Apaga el horno y deja la Pavlova dentro, con la puerta entreabierta, hasta que esté completamente fría y asentada.
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Montar la nata: Bate la nata bien fría junto con el azúcar glas y el extracto de vainilla hasta que esté firme pero cremosa.
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Montaje final: En la Pavlova grande, extiende primero una fina capa de mermelada de frutos rojos sobre la base (opcional), coloca encima de la mermelada algunos frutos rojos. Añade la nata montada y termina decorando con los frutos rojos al gusto justo antes de servir.
Sugerencias de presentación:
La Pavlova admite muchas presentaciones. En formato grande funciona muy bien como postre central, decorada con fruta fresca. Las Pavlovas individuales permiten una presentación más cuidada y son ideales para servir ya emplatadas o para celebraciones especiales como San Valentín.
Trucos para que salga perfecta:
- Evita hacer merengue en días muy húmedos.
- No abras el horno durante el horneado.
- Deja que la Pavlova se enfríe completamente antes de manipularla.
- Monta la nata y decora siempre justo antes de servir.
Preguntas frecuentes:
- ¿Puedo preparar la Pavlova con antelación?
Sí. El merengue puede hacerse con antelación y conservarse en un lugar seco. El relleno y la decoración deben hacerse en el último momento. - ¿Se puede hacer en formato individual?
Sí. La receta es la misma; solo cambia el tamaño y, si son muy pequeñas, el tiempo de horneado puede reducirse ligeramente. - ¿Es imprescindible la mermelada?
No, es opcional, pero en la Pavlova grande aporta un contraste muy interesante y realza el sabor del conjunto.
Notas finales:
La Pavlova es un postre con historia. Se creó en honor a la bailarina rusa Anna Pavlova durante su gira por Australia y Nueva Zelanda en los años 20, y desde entonces se ha convertido en un clásico de la repostería de ambos países. Su ligereza y su estética elegante hacen que siga siendo un postre actual y muy apreciado.
Si quieres leer más sobre su origen, puedes verlo aquí:
https://es.wikipedia.org/wiki/Pavlova_(postre)
Esta Pavlova clásica es una base perfecta para muchas variaciones: en tamaño, en forma (por ejemplo, en corazón para San Valentín) y en fruta. Una receta sencilla, con un resultado final que siempre luce.
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Y el motivo de haber elegido esta mediática tarta es porque simplemente me parece una tarta digna de cualquier celebración como la que hoy me trae a escribir este post y porque además considero que es una tarta de 10, por su textura, por su sabor y por lo increíblemente fácil y rápida de preparar que es.
Todavía no me puedo creer que esté sentada aquí escribiendo nuevamente un post y no podía haber elegido una receta más colorida como esta Tarta de frutas y crema diplomática para describir el precioso momento de mi vida en el que me encuentro actualmente. No es algo que tuviera pensado hacer en estos días, pero sí en el momento que resolviese el tema de las fotos del blog. Ahora os cuento a lo que me refiero. El caso es que me he metido a ver cuáles fueron las últimas entradas que publiqué antes de vencer toda la tormenta por la que he atravesado y me he dado cuenta de que tengo todavía alguna receta que otra sin publicar con fotos incluidas. Así que sin pensármelo dos veces me encuentro haciendo una de las cosas que más me gusta del mundo, escribir en mi querido blog que desde que escribiera la primera entrada allá por enero de 2014, ha llovido, tronado y finalmente ha vuelto a salir el sol….os cuento….
Realmente nos encontramos ante el clásico entre los clásicos poste italiano por antonomasia, el tiramisú. Lo único diferente es que en esta ocasión he decidido darle forma de tarta y utilizar un bizcocho genovés en lugar de los típicos bizcochos de soletilla o los saboiardi y así os presento esta fantástica y riquísima tarta de tiramisú.
No se si os ocurre también a vosotros, pero cuando uno prueba un tiramisú bien hecho, la explosión de sabores y la suave textura que suele tener siempre este postre, hacen que que se te activen todos los sentidos de golpe.
La Mejor Tarta de Limón y Merengue: Receta Casera Irresistible
Si eres fan de los postres con un toque ácido y dulce, esta tarta de limón y merengue es la receta perfecta para ti. Con su suave bizcocho, su delicioso lemon curd y la capa de merengue por encima, es el equilibrio perfecto entre frescura y dulzura. Esta receta casera te guiará paso a paso para que consigas una tarta deliciosa, perfecta para cualquier ocasión especial o para darte un capricho.
Y con esta rica y bonita tarta de limón y merengue, además de celebrar que mi querido blog ha cumplido ya ni más ni menos que 7 años, ¡quiero compartir con vosotros uno de mis postres favoritos!
Con este Brownie de chocolate y calabaza damos por inaugurada la temporada de recetas de otoño. También en el tema de recetas saladas he empezado con el cocido madrileño, la fabada asturiana y los fondos de ternera y ave de los que me proveo cada otoño para preparar todos los guisos habidos y por haber.
Lo cierto es que el otoño es una época muy bonita del año ya que la naturaleza nos regala un montón de colores y también nos regala un montón de ingredientes maravillosos como el que he utilizado hoy en esta receta, la calabaza.
Tarta Guinness: El Secreto para un Postre Irlandés Único y Delicioso
Tenía cierta prisa por publicar la receta de la tarta Guiness y es que me he propuesto firmemente retomar el ritmo anterior que tenía de publicaciones en el blog. Ahora que los niños han empezado el colegio y nuestra escuela ha arrancado la semana pasada con una nueva edición (emocionada estoy), creo que podré cumplir el publicar al menos una receta cada semana.
Esta que os traigo hoy, la tarta Guinness o tarta de cerveza negra, es una tarta deliciosa que estoy segurísima que os va a encantar tanto como a mí. Todos los ingredientes son fáciles de encontrar y en cualquier caso la mayoría de ellos es habitual tenerlos en la despensa. Más abajo os cuento qué ingredientes he utilizado yo en concreto y que utensilios he necesitado para preparar esta tarta.
Eso sí, os cuento que la cantidad de azúcar que lleva la tarta que yo he hecho es bastante inferior a todas las que he encontrado en libros y en páginas de internet y es que hoy por hoy la tendencia en la pastelería, es a reducir la cantidad de azúcar en las preparaciones.