Masa de pizza casera: receta fácil y paso a paso

Pizza casera de champiñones, aceitunas y queso

por Bea
pizza casera de queso y champiñones sobre masa casera

Hacer masa de pizza casera en casa es más sencillo de lo que parece. Basta con una receta clara, bien proporcionada y pensada para un horno doméstico para obtener una base fiable, de las que apetecen repetir cuando te apetece disfrutar de una buena pizza.

Esta masa nace de ahí: de simplificar el proceso sin renunciar a una buena textura y al sabor de una deliciosa masa casera. No hay amasados largos, ni fermentaciones eternas, ni ingredientes difíciles de encontrar. Es una masa pensada para el día a día, para repetir, ajustar y hacer tuya con el tiempo.

Además, es una base muy agradecida: se estira bien, responde bien al horneado y permite tanto pizzas finas como un poco más esponjosas, según cómo la trabajes y según como la prefieras. Por eso es una receta perfecta si estás empezando a hacer pizza en casa o si buscas una masa de pizza casera fiable que puedas usar como fondo de despensa.

Te cuento cómo la preparo paso a paso y después me podrás contar si las ves o no una receta complicada.

Masa de pizza casera: receta fácil y paso a paso

pizza casera sobre masa de pizza casera


Receta de Masa de pizza casera básica

Dificultad: Fácil
Raciones: 2 pizzas medianas
Tiempo total: 2 horas aprox.
Fermentación: 1 h 30 min


Utensilios necesarios

  • Bol grande

  • Espátula o cuchara

  • Encimera para amasar

  • Papel de hornear

  • Moldes o bandejas de horno


Ingredientes

  • 300 g de harina para pizza o harina de fuerza

  • 200 ml de agua

  • 5 g de levadura seca de panadería (o 15 g de levadura fresca)

  • 6 g de sal


Elaboración paso a paso

1. Disuelve la levadura. Pon el agua en un bol y disuelve en ella la levadura.

2. Mezcla los ingredientes. Añade la harina y la sal y mezcla hasta que no queden restos secos.

3. Amasa brevemente. Pasa la masa a la encimera y amasa durante unos minutos, solo hasta obtener una masa homogénea y elástica.

4. Primera fermentación. Forma una bola, colócala en un bol ligeramente aceitado, tapa y deja fermentar alrededor de 1 hora y media, hasta que haya aumentado de volumen.

5. Divide la masa. Divide la masa en dos porciones iguales.

6. Estira la masa. Estira cada porción sobre papel de hornear, adaptando el grosor a tu gusto.

En este punto la masa está lista para usar.

masa de pizza casera recién horneada


Ejemplo de uso: pizza casera de queso y champiñones

Una de las formas en las que suelo utilizar esta masa es preparando una pizza de queso y champiñones, sencilla y muy equilibrada, perfecta para aprovechar una base bien hecha sin complicarse con demasiados ingredientes pero con un resultado realmente delicioso.

Ingredientes

  • 1 base de masa de pizza casera

  • Salsa de tomate casera

  • Champiñones frescos

  • Aceite de oliva virgen extra

  • Sal y pimienta

  • Queso rallado o mozzarella

  • Aceitunas (yo he utilizado aceitunas de Kalamata)

Elaboración

1. Prehornea la base. Extiende la masa sobre papel de hornear, cubre con una capa fina de salsa de tomate y un poco de orégano. Hornea a 200 ºC, en la parte baja del horno, durante unos 10-15 minutos, hasta que la base empiece a coger cuerpo.

2. Saltea los champiñones. Mientras tanto, saltea los champiñones laminados con un poco de aceite, sal y pimienta durante 3–4 minutos, solo hasta que pierdan el exceso de agua.

3. Monta la pizza. Saca la base del horno, reparte los champiñones, añade el queso y, si te apetece, algunas aceitunas.

4. Hornea la pizza. Vuelve a llevar al horno a 230 ºC durante 15-20 minutos, hasta que el queso esté fundido y la pizza bien dorada.

Sirve recién hecha y disfruta de una pizza casera con base crujiente y un relleno sencillo que funciona siempre.

masa de pizza casera con los ingredientes ya horneada

Cómo usar esta masa de pizza

Esta masa funciona muy bien para:

  • Pizza clásica al horno

  • Prehornear la base y terminarla más tarde

  • Pizzas con ingredientes húmedos (si se prehornea previamente)

  • Pizzas finas o ligeramente más gruesas

Para un mejor resultado en casa, hornea siempre a la máxima temperatura que permita tu horno (idealmente entre 230 y 250 ºC).


Consejos para mejorar tu masa de pizza casera

  • Si la masa se encoge al estirarla, déjala reposar 10–15 minutos y vuelve a intentarlo. El gluten necesita relajarse.

  • Evita añadir demasiada harina al estirar: una masa ligeramente húmeda da una pizza más ligera tras el horneado.

  • Si tu horno no alcanza altas temperaturas, prehornear la base es clave para evitar pizzas blandas.

  • El agua templada ayuda a activar la levadura, pero no debe estar caliente: lo ideal es entre 25 y 30 ºC.

  • Ajusta siempre la cantidad de agua según la harina y la humedad ambiente; pequeñas variaciones son normales.

  • Para una base más crujiente, hornea la pizza sobre la parte más baja del horno o sobre una piedra precalentada.

  • Si te gusta el borde más aireado, estira la masa dejando un pequeño aro sin aplastar en los bordes.

  • Un reposo corto funciona bien, pero si tienes tiempo puedes reducir la levadura y fermentar más lento para ganar sabor.


Ideas de ingredientes para variar tus pizzas

Esta masa admite muchos tipos de relleno. Algunas combinaciones que funcionan especialmente bien:

  • Clásicas: tomate, mozzarella, albahaca; jamón cocido y champiñones; cuatro quesos.

  • Vegetales: verduras asadas (berenjena, calabacín, pimiento), cebolla caramelizada, espinacas salteadas.

  • Con proteínas: pollo asado desmenuzado, atún en aceite bien escurrido, salchicha fresca cocinada previamente.

  • Más ligeras: base de tomate, queso suave y verduras al final del horneado.

  • Especiales: pesto como base, ricotta añadida tras el horneado, aceitunas, alcaparras o anchoas.

  • Toque final: rúcula fresca, parmesano rallado, aceite aromatizado o un poco de miel si la combinación lo admite.

Un consejo importante: añade siempre los ingredientes más húmedos con moderación y, si es necesario, cocina previamente verduras o setas para evitar que suelten agua en el horno.

Ajustes de hidratación

Esta receta tiene una hidratación aproximada del 60 %, que funciona muy bien para masas manejables:

  • 300 g de harina → 180–190 ml de agua (masa más firme)

  • 300 g de harina → 200 ml de agua (masa más ligera y alveolada)

Puedes ajustar ligeramente según el tipo de harina y la humedad ambiente.


Preguntas frecuentes

¿Puedo fermentar la masa más tiempo?
Sí. Puedes reducir la levadura y dejarla fermentar en frío hasta 24 horas para un sabor más desarrollado.

¿Puedo congelar esta masa?
Sí. Tras la primera fermentación, divide la masa, envuélvela bien y congélala. Descongela en nevera y deja atemperar antes de usar.

¿Sirve esta masa para otras recetas?
Perfectamente. También funciona para focaccias finas, pan plano o bases de pizza al estilo romano.


Una masa básica para repetir

Esta masa de pizza casera es de esas recetas que conviene tener bien dominadas. No busca complicarse, sino funcionar siempre, adaptarse a lo que tengas en casa y permitirte improvisar pizzas sin depender de masas comerciales.

Si la pruebas, cuéntame cómo te gusta más: fina, esponjosa o con bordes bien marcados.

Si te encantan las pizzas tanto como a mi, te recomiendo que no te pierdas esta Pizza casera con masa de hojaldre, es un verdadero espectáculo.

Y si quieres más ideas de comidas o cenas fáciles y deliciosas, no te pierdas nuestro Sandwich de Pastrami o nuestras jugosas y fáciles costillas al horno.

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