Hoy quiero compartir con vosotros una receta imprescindible e imperdible, de esas que hay que tener siempre a mano y hacerla en cualquier ocasión que se te ocurra. El brioche es un tipo de masa semidulce y enriquecida fundamentalmente con mantequilla y huevos. No se trata de un bizcocho y se diferencia de éste en que utilizaremos levadura fresca en lugar de impulsor químico para su elaboración, por lo que será necesario desarrollar un poco de paciencia hasta ver el resultado final de nuestro brioche, ya que la levadura necesitará un tiempo para hacer su trabajo y transmitir sus propiedades a nuestra fantástica masa. Añado que no es una masa en absoluto complicada, más bien todo lo contrario y sin embargo vamos a obtener un maravilloso brioche francés para comerlo de la manera que más nos guste a cada uno.
Pan
French Toast | Receta americana
Si os digo la verdad, hay algo que no tengo claro si me gusta más que las tortitas americanas y esto son las french toast. Y eso es mucho decir porque lo mío con las tortitas, de verdad que es puro vicio. Las french toast son realmente sencillas de hacer y además se hacen en poquísimo tiempo, cuestiones ambas que en absoluto hacen que el resultado no sea increíblemente delicioso.
Así mismo es un plato con historia, ya que nos tenemos que remontar a los antiguos romanos para tener la primera referencia de la existencia de recetas de french toast o tostada francesa. Entonces se habla de que teníamos que sumergir el pan únicamente en leche, obviando el incluir huevo o cualquier otro ingrediente. Después ha ido evolucionando hasta llegar hasta hoy y ahora además de la leche, añadimos huevos y especias y esencias como canela y vainilla.
Además quiero contaros que estas tostadas son algo muy especial para mí que guardo en un rinconcito maravilloso de mis recuerdos de la infancia, gracias a mis queridas amigas Alicia y Catherine :)
Hacer hojaldre en casa es lo típico que al principio nos da muchísimo respeto porque es de esas cosas que piensas que es la cosa más complicada del mundo y creerme que nada más lejos de la realidad. Normalmente en los cursos que impartimos en nuestro taller suelo hablar de la dificultad que tiene lo que vamos a aprender y casi siempre coincido en decir que la receta en cuestión no tiene mayor dificultad siempre que prestemos la suficiente atención a determinados puntos clave en el momento de aplicar las técnicas, para mí es algo fundamental. Es cierto sin embargo que cosas como los macarons o el atemperado del chocolate por ejemplo, requieren de cierta práctica para lograr vencer las posibles dificultades que nos pueden surgir durante el transcurso de la elaboración de la receta. Pero dicho todo esto lo que quiero transmitiros en este post es que hacer hojaldre en casa es completamente posible, accesible para todos y cuyo resultado os puedo asegurar que difiere años luz de cualquier hojaldre que puedas comprar en el supermercado.
Mientras escribo este post me encuentro en el AVE camino de Barcelona, no puedo estar más emocionada y aunque Barcelona es una ciudad que he visitado innumerables veces simplemente por turismo porque me parece una ciudad increíblemente bonita, esta vez el motivo es que voy a ir por fin a la escuela Hofmann gracias al premio que gané de la mano de Canal Cocina y Panrico. Cuando un día vi en la página de Canal Cocina que tenían un concurso en el que había que participar con una receta que contuviese cualquier variedad de pan Panrico y que además el premio consistía en un curso monográfico en la escuela de cocina Hofmann de Barcelona, me faltaron pies para salir corriendo al supermercado a por el ingrediente estrella, a la vez que avisaba a Luis de que preparara la cámara ya que quería volver a Barcelona y en particular quería conocer la escuela Hoffman y asistir a una de sus clases :-)
Y es así como surge la idea de hacer estas riquísimas Tartaletas de Crema pastelera de Chocolate y Frambuesas que hoy os quiero enseñar.
Hace tiempo que vengo dándole vueltas para encontrar una receta de Pan de Molde espectacular, de esas que te hacen pensar que el pan en cuestión, poco o nada tiene que ver con el mismo producto que venden ya empaquetado y que venden en cualquier tienda de alimentación o en cualquier gran superficie. Pues bien, la receta de pan de molde de leche y mantequilla que hoy os traigo es justamente la que estaba buscando y no podía dejar de compartirla con vosotros para que probéis a hacerla y me digáis si no os pasa como a mí. Aunque es indiscutible que lo hecho en casa es millones de veces mejor que lo hecho en una fábrica, he de decir que este pan no solo supera al pan de fabricación industrial si no que también os digo que es el pan de molde más delicioso, tierno y aromático que he probado jamás. Tanto es así que este año en Semana Santa, las torrijas las voy a hacer con este riquísimo pan.
Hoy quiero mostraros lo que es una receta de aprovechamiento en toda regla, el Pudin de Navidad. La Navidad está a punto de terminar y con ella las recetas navideñas con las que tanto disfruto y me gustan porque estos días me esmero en cocinar para toda la gente que quiero y también porque hay recetas de Navidad que me parecen deliciosas y que después no volvemos a hacer en todo el año. Es el caso de Roscón de Reyes y del Panettone Italiano por ejemplo. Todos los años hago el tradicional Panettone para nosotros o para regalárselo a alguien, al igual que el Roscón de Reyes que es tradición comerlo la tarde del 5 de Enero en mi casa rodeados de mi familia. Pero este año la producción que he tenido, tanto de Panettones como de Roscones de Reyes, ha sido increíble debido a que hemos impartido ambos cursos en nuestro taller de Corazón de Caramelo y en ambos casos he practicado las recetas tantas veces como he necesitado hasta verlas perfectas para enseñárselas a mis alumos y alumnas.
Últimamente me ha dado por las masas fermentadas, como es el caso de esta ensaimada de Mallorca. Después de la cantidad de Roscones de Reyes que llevamos hechos en los cursos que estamos impartiendo en nuestro taller, estoy completamente enganchada a este tipo de masas. Me encanta no solo el amasado, los tiempos de espera en los que ves transformarse la masa, el olor a levadura fresca, la transformación del bollo en cuestión en el horno y demás deleites que tiene para mí cualquier cosa que se trame dentro de una cocina (no solo salen grandes platos de una cocina, también se suelen tomar grandes decisiones alrededor de una mesa), si no que el sabor, textura y humedad de una masa que ha tenido distintos procesos de levado, reposo y amasado difieren infinitamente de cualquier otra masa que se te ocurra.
Cuando viajamos a Argentina solemos siempre degustar la variedad de pastelitos ó mejor dicho facturas, que es como llaman los argentinos a los bollitos de masa dulce. Siempre digo que la repostería argentina me gusta muchísimo y es que entre otras cosas, la leche, la mantequilla y la harina me resultan de una calidad espectacular. Por un lado la enorme producción de leche y sus derivados y por otro la gran variedad de harinas que se producen en Argentina hacen que el resultado de cualquier masa elaborada con estos ingredientes sea toda una delicia. Y es que siempre que haya buena materia prima y mucho cariño para hacer algo, el resultado es muy difícil que salga mal.
Hace algunos días compartía con vosotros estos pancitos de leche del gran pastelero argentino Osvaldo Gross y he de decir que la elaboración de los miguelitos es exactamente la misma, únicamente difiere el momento final de dar la forma a la masa. Más abajo os explico exactamente cómo hay que proceder en este caso.

Si hay algo bonito y gratificante en esto de tener un blog de la temática que sea, es la gente que encuentras en tu camino. Gente que te sigue, gente que te admira y te regala mensajes de esos que hacen que de inmediato se te pongan los pelos de punta de la emoción, gente que como tú tiene también un blog y que te apoyan y te siguen igual que yo a ellos y con los que acabas teniendo una bonita amistad y gente que a miles de kilómetros te hacen sentir muy cerca, por su calor y por la forma de comunicarse contigo. Y este es el caso de la persona que me sugirió hacer esta receta que hoy os traigo hoy, se llama Graciela y es de la ciudad más bonita del mundo, Buenos Aires. Resulta que un día hablando por Facebook con ella, descubrimos que sentíamos la misma admiración por uno de los pasteleros que más me han inspirado en los últimos años, Osvaldo Gross. Y es precisamente del gran Osvaldo la receta que Graciela me animó a hacer y que después de sentir el olor que desprendía el horno mientras se cocinaban y crecían mis pancitos de leche, supe que sería una receta que guardaría para toda la vida.
Si bien es cierto que para mí encender el horno no supone nunca un problema, ni siquiera en pleno mes de Julio cuando las altísimas temperaturas invitan a encender única y exclusivamente el aire acondicionado, hornear sea lo que sea en los meses más fríos del año confieso que me produce un placer diferente. Acostumbro incluso a sentarme en una silla pegadita al horno para presenciar de primerísima mano la espectacular transformación que sufren muchas de las masas cuando reaccionan con el calor, sin contar con la sensación que te produce el olor que desprende la ranura de la puerta del horno y el propio calor que te golpea en la mismísima cara :-) Y cuando lo que has introducido en el horno es una masa de pan, sea cual sea, el placer os aseguro que se multiplica por 100.
Es increíble lo rápido que se me pasan siempre las Navidades, hoy ya toca retirar los adornos y el árbol muy a pesar de los niños porque les entra una nostalgia tremenda cuando nos ven guardando todo en cajas para llevarlas acto seguido al trastero hasta las próximas Navidades.
Ahora comienza un año nuevo lleno de proyectos para Luis y para mí y estamos muy contentos e ilusionados y es que como siempre digo, todo lo que se hace con amor y con pasión, siempre sale adelante :-)
Tengo que agradecer además al año que se fue que me diera la oportunidad de empezar a estudiar en una de las mejores escuelas de cocina del mundo, Le Cordon Bleu, que por cierto ya mismo retomo las clases y estoy como una niña pequeña esperando a que llegue el momento de poner los pies dentro de la escuela otra vez :-) Además estoy deseando reencontrarme con mis compañeros, que conocerles y compartir clase, cocina y nervios, muchos nervios, ha sido otro de los grandísimos regalos que me ha dejado el 2015 :-)
Cómo me gustan estos bizcochos tan otoñales, bueno esto realmente es un pan, aunque tiene todo el aspecto de bizcocho y es que me pasa que los panes dulces los veo siempre como un bizcocho en toda regla. Pero este no es un pan ó bizcocho cualquiera porque además de llevar calabaza, cosa que lo hace excepcional y diferente (al menos para mi jeje), está relleno de una crema hecha a base de queso que te dejará absolutamente sin palabras cuando lo pruebes.










