Este helado de plátano y chocolate nació casi por casualidad. Siempre tengo varios plátanos maduros cortados en rodajas en el congelador porque nunca sabes cuándo te van a salvar un desayuno, un batido o un postre improvisado.
De verano
Las piruletas de arándanos con chocolate han sido todo un descubrimiento. En cuanto las preparé entendí por qué gustan tanto. Son facilísimas, se hacen en muy poco tiempo y me encanta el contraste entre el chocolate crujiente y los arándanos completamente helados. Con muy pocos ingredientes consigues un postre diferente, bonito y perfecto para el verano.
Magnum saludables de plátano y mantequilla de cacahuete: cremosos, fáciles y sin heladera
Llevaba tiempo queriendo preparar unos Magnum saludables de plátano y mantequilla de cacahuete que fueran realmente fáciles de hacer y con ingredientes sencillos. Cuando conseguí dar con esta combinación, supe que se iba a convertir en una de esas recetas que repetiría durante todo el verano. El resultado son unos helados muy cremosos por dentro, con una cobertura de chocolate que cruje al primer bocado y que recuerdan muchísimo a los Magnum de siempre.
Helados de mango y coco caseros: fáciles, cremosos y sin heladera
Estos helados de mango y coco caseros son una de esas recetas que preparo cada verano una y otra vez. Después de probar distintas proporciones de mango y leche de coco, descubrí que el equilibrio perfecto estaba en dejar que el mango fuera el auténtico protagonista y utilizar la leche de coco únicamente para aportar esa cremosidad que hace que cada bocado resulte irresistible.
Hay placeres que no necesitan presentación, y uno de ellos es ese momento en el que muerdes un magnum helado, el chocolate cruje bajo tus dientes y la vainilla cremosa se funde en la boca. Ese “crack” inconfundible de la cobertura es casi una promesa de felicidad. ¿Y si te dijera que puedes recrear esa experiencia en casa, con ingredientes que conoces, y además personalizarla a tu gusto?
Ensalada de lentejas con pepino: receta fácil, saludable y muy sabrosa
Preparar una receta deliciosa y fresca como esta ensalada de lentejas con pepino es todo un acierto cuando buscamos algo fácil, nutritivo y lleno de sabor. Aunque en esta ocasión el vídeo que grabé para enseñárosla no salió como esperaba (¡solo se grabó la preparación del pepino, literalmente! ), os aseguro que es tan sencilla de hacer que no vais a echarlo de menos.
Hoy quiero compartir contigo una receta que lo tiene todo: sabor, textura, color y equilibrio. Estos tacos de lentejas con aguacate y cebolla encurtida son una forma original y deliciosa de incorporar las legumbres a tu menú de una manera fresca y divertida. Una opción vegana, saludable y perfecta para sorprender en casa.
Con el calor que llevamos padeciendo desde hace semanas al menos en Madrid, se me ocurrió que una buena idea para compartir con todos vosotros una receta tras un periodo de escribir más esporádicamente en el blog, sería esta fantástica receta de causa limeña. Por un lado pese a que yo soy capaz de encender el horno caiga quien caiga y haga la temperatura que haga, tengo también la capacidad de comprender que no todo el mundo padece la misma locura por hornear y cocinar como yo y por tanto compartir una receta fresquita como es este clásico peruano, me ha parecido la mejor de las ideas.

Después de un par de semana sin poder hacer mucho caso al blog, hoy vuelvo con una super receta de ensaladilla rusa, que si bien se consume mucho en los meses de verano, es común encontrarla durante todo el año en la carta de restaurantes o en la barra de los más clásicos bares de tapas.
Encontrar la receta perfecta de ensaladilla rusa parece fácil, pero si no tienes cuidado al seleccionar bien los ingredientes o al cocinar las patatas, las zanahorias o los huevos, puedes llegar a obtener un verdadero desastre. Si sois fanáticos de este plato como lo soy yo, habréis comprobado que recetas de ensaladilla rusa hay tantas como personas que cocinan y es que las variantes que acepta este plato son múltiples y diversas y hoy voy a tratar yo de compartir con todos vosotros la mejor receta de ensaladilla rusa tradicional.
Llevo todo el verano encendiendo el horno allá donde vamos y es sobretodo cuando me doy cuenta de que no me cansaré nunca de hornear y de emocionarme durante la espera mientras se cocina lo que sea que se me haya ocurrido hacer ese día. Pero el otro día me ocurrió algo no muy habitual en mí y es que hacía un calor increíble en Madrid y decidí no encender el horno, más que nada por deferncia a Luis y los niños que estaban todos en casa resguardándose del asfixiante calor. Pienso que la cantidad de calor que hacía era proporcional a las ganas que tenía yo de preparar algún dulce (bueno, más bien de degustarlo) y fue entonces cuando vi una lata de leche condensada en la despensa y justo a su lado un paquete de 1 kg de arroz redondo. Parecía estar hecho a propósito de verdad y sin pensar mucho ya que es evidente el postre que se me ocurrió hacer, me puse manos a la obra para preparar este cremoso y sabroso arroz con leche condensada.
Me encantan las ensaladas sobretodo porque con ellas puedes probar cada día un plato nuevo y diferente y nunca llegas a cansarte de ellas. Las combinaciones son infinitas y los ingredientes a utilizar pueden ir desde verduras y hortalizas hasta legumbres o también ingredientes con alto contenido en proteínas como el pavo, el pollo, el atún o jamón.
Esta ensalada de garbanzos que hoy os enseño es un plato que comemos mucho en casa tanto en verano como en invierno ya que está cargada de nutrientes y vitaminas que provienen de diferentes ingredientes como vais a ver a continuación, ingredientes que además es habitual tener en la despensa o en la nevera.
También nos encanta porque es una ensalada que te la puedes llevar sin ningún problema a un picnic, en el taper al trabajo o para almorzar en mitad de un viaje.
Postre de yogur, frutas y avena | Receta fácil y rápida
Creo que nos pasa a todos y es que en verano nuestra alimentación cambia radicalmente con respecto a los meses de más frío y lluvia. En invierno nos encantan todos los platos de cuchara, los postres tradicionales y en mi caso sobretodo los que requieren de horneado para su elaboración y ésto por una razón doble, una porque adoro el horno y todo lo que sale de él y otra porque cuando enciendo el horno en invierno, en general todas las estancias de la casa se calientan un poquito más, cosa que en los días de más frío es de agradecer, pero sobretodo y lo que más me gusta es que el olor a masa recién horneada, el olor a galletas de vainilla o el olor a cualquier pastel, magdalena, muffin etc. que suelo hacer para mi familia, acaba invadiendo todos los rincones de mi casa y he de decir que es algo tan estimulante y placentero para mí que hace que la satisfacción que me produce hornear cualquier cosa se multiplique habitualmente por 1000. Sin embargo llega el verano y a la mayoría de la gente la idea de encender el horno cuando los termómetros alcanzan casi los 40ºC. es algo inimaginable e incluso de locos. Pues bien, reconozco que yo pertenezco al grupo de esos locos que no dan tregua a su horno, haga frío o haga calor y es que cuando una receta se me mete entre ceja y ceja, no hay temperatura exterior que me haga cambiar de idea.
Aún así no niego que postres como el que os traigo hoy, un refrescante y saludable postre de yogur, frutas y avena, me resulten de lo más apetecible en estos meses de tantísimo calor, sobretodo cuando pasamos menos tiempo en casa y hacer recetas fáciles, rápidas y con ingredientes frescos es mucho más accesible que encender el horno y desarrollar toda una receta de principio a fin.

