El otro día compré una bandeja de carne picada simplemente porque tenía antojo de comer algo con carne picada, pero cuando la metí en la cesta del supermercado no tenía ni idea de cómo iba a cocinarla y de cómo iba por tanto a satisfacer mi antojo. Por un lado pensé en hacer un pastel de carne que hago bastante habitualmente y que me encanta y encima es de lo más saludable, pero me dio pereza ir a la frutería a por los calabacines que hacen falta para hacer el pastel, así que me senté en el ordenador y después de visitar unos cuantos blogs, en Pequerecetas di con esta receta que me parecía de lo más original a la vez que sencilla y relativamente rápida de hacer.
Carne
Todavía me acuerdo el día que pedí por primera vez una milanesa en el centro de Buenos Aires y me quedé impactada por el tamaño que tenía aquel plato (sí el plato en sí también porque te lo tienen que servir en una fuente ovalada directamente o si no el bistec corre el riesgo de rebosar como un faldón de una mesa camilla :-p). El caso es que encima allí la carne es tan espectacular que cuando piensas que te comerás la cuarta parte del plato, acabas metiéndote entre pecho y espalda lo que aquí serían tres filetes empanados de lo buenísimo que está. Pero no se queda ahí la cosa porque además de ese filetón, por encima lleva una maravillosa salsa de tomate casera (por falta de tiempo, esta vez he puesto rodajas de tomate fresco y he de decir que no le ha quedado nada mal el cambio), una loncha de jamón de York y otra de queso fundido. Sólo deciros que es un plato absolutamente delicioso, sobretodo si los ingredientes son todos de buena calidad.
Menudos días de no parar llevo y es que casi no me da ni tiempo a publicar un post esta semana, ya me estaba dando algo parecido a un patatús y es que no me gusta dejar el blog sin actualizar más de tres ó cuatro días, pero bueno no siempre es posible y es que estoy muy metida ahora en el final de curso de Le Cordon Bleu, practicando las tartas que tendremos que hacer en el examen y trabajando en el proyecto que tenemos que presentar este mismo lunes.
El caso es que además me da la sensación de que los días cada vez me cunden menos, pero realmente de lo que me doy cuenta es de que cada vez hago más cosas y es que estamos inmersos en algunos proyectos de los que os iré hablando un poco más adelante, cuando empiecen a tomar algo más de forma. Eso sí, estoy féliz porque la ilusión nos acompaña en todo momento y es que siempre lo digo, la ilusión es la base de todos los éxitos :-)
Y como siempre que la falta de tiempo no me deja espacio casi ni para cocinar, ideo ricos platos para la comida o para la cena de esos que se hacen en poco tiempo y cargados de sabor y sobre todo ricos ingredientes, en este caso salchichas, cebolla roja y habas tiernas :)
He de confesar que no soy muy fan de la carne de cerdo y cuando digo esto siempre hay alguien en casa que me hace la típica pregunta «¿entonces el jamón serrano no te gusta?» jeje, sin comentarios, el jamón serrano no solo me gusta, si no que me fascina, soy capaz de comérmelo a puñados, eso sí yo como Marina, tengo que ir loncha a loncha quitándole la grasita blanca porque eso no me hace tanta gracia y mientras lo hacemos, Luis y Santiago se llevan las manos a la cabeza solo de vernos desprender a la carne del jamón de lo que para muchos es su esencia. He de decir que habitualmente como de todo y no suelo hacer «ascos» a nada, pero es cierto que el jamón lo como de una manera un tanto extraña.
Este fin de semana Luis y yo hemos estado en Pedraza, un encantador pueblecito de la provincia de Segovia al que ambos tenemos mucho cariño. De hecho no podría siquiera enumerar la cantidad de veces que hemos ido a disfrutar de la belleza de sus calles, de la pureza del aire que allí se respira y por supuesto de su gastronomía, basada fundamentalmente en la cocina tradicional y casera de la que ambos somos auténticos fanáticos. No se si era porque el motivo de nuestro viaje era celebrar nuestro aniversario de boda, motivo más que suficiente para que todo se convierta en un cuento de hadas, pero he de decir que ha sido un fin de semana espectacular en todos los sentidos :-)
Y para hacer honor a tanto disfrute, quiero dejaros con la receta de uno de los platos más típicos de la provincia de Segovia, el cordero asado al horno, que sobra decir hemos comido en cantidad, además de otros manjares típicos de la zona, como los judiones de la Granja o el Ponche Segoviano, (trataré de reproducir la receta de ambos más adelante en otros post).
Que ganas tenía de estrenar esta sección de comida salada :-) . Como os decía en la entrada anterior, Luis y yo somos unos apasionados de la gastronomía en general y se nos ocurrió compartir con todos vosotros, no solo los postres con los que disfruto tanto elaborando (y por supuesto comiendo), si no también las recetas de lo que comemos ó cenamos habitualmente en casa.
Había pensado abrir este nuevo apartado con este pastel de carne que encontré ya hace años en Pequerecetas y es que no solo está delicioso y muy sabroso, si no que está lleno de verduras que lo convierten en un plato de lo más sano y saludable. Además puedes variar estas verduras según vuestros gustos, así la receta original lleva champiñones y como Luis es alérgico a ellos yo no se los añado a la receta y en su lugar pongo más calabacín. Es un pastel que he hecho infinidad de veces y por varios motivos. Primero porque le gusta a todo el mundo que lo ha probado, segundo porque se prepara en poquísimo tiempo y tercero y como os comentaba antes, a penas lleva grasa y la cantidad de verduras que lleva lo convierten en un plato muy ligero que combina además con infinidad de guarniciones.
Aunque si hay algo que convierte a este plato en algo realmente especial en cuanto a su sabor, es la salsa que lleva por encima hecha a base de Ketchup, mostaza y azúcar moreno que se vierte sobre el pastel antes de meterlo en el horno. A muchos les sonará rara la combinación, pero tenéis que probarlo porque el resultado es de verdad que espectacular.





